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Yo, Maya Plisétskaya

Hace unos días falleció a los 89 años la célebre bailarina rusa Maya Plisétskaya una de las bailarinas más importantes del siglo 20, destacada figura del legendario Ballet Bolshoi de su Rusia natal que gano fama universal por aquella forma de bailar “que nos recordaba al agitar del fuego”, un estilo emocional que contrasto con las actuaciones tradicionalmente recatadas que se esperaba de las bailarinas.

Maya Plisetskaya Mihailovna nació 20 de noviembre 1925, en Moscú, en el seno una familia de artistas que definitivamente decidieron su vocación por la danza y el teatro. Su madre fue una actriz del cine mudo y tuvo un tío bailarín y coreógrafo en el Bolshoi. Se cuenta que desde muy temprana edad, tuvo un espíritu rebelde. De los viajes escolares en Bus que compartió con otros niños, decia, ” Cuando nos íbamos a algún lugar en el autobús, y cuando todos estaban cantando una canción yo nunca me unía ”. Tambien cuentan que tras asistir la primera vez en su vida a una exhibición teatral a la edad de tan sólo 4 años, mostró madera de talento cuando Maya llegó a casa e interpretó con facilidad todas los papeles de la obra para su familia.Maya Plisetskaya

Malos tiempos
Bajo el poder de Stalin a su familia la calificaron como “enemigos del pueblo”. Desgraciadamente cuando ella tenía 11 años su padre fue arrestado y más tarde ejecutado en 1938 víctima de una de las sangrientas purgas del régimen soviético. Por otra parte, su madre fue enviada a un campo de trabajo y de prisioneros durante tres años, mientras Maya  era recogida por una tía. Niña aún ella también se enfrentó al ostracismo debido a su herencia racial, pues los males de la persecución política la alcanzaron por crecer en un entorno de familia judía de la década de 1940 hasta principios de los 50, cuando del líder soviético se apoderó una ridícula paranoia sobre imaginarios conspiradores sionistas.
Durante la Segunda Guerra Mundial, el resto de su familia huyó de Moscú ante el avance cruel de los nazis, pero ella volvió, dispuesta a no renunciar a un futuro en el que se vio a sí misma en el ballet. Maya se refugió en él, iniciando una carrera que abarco seis décadas.

Pronto, seria “la estrella” del Bolshoi Ballet de Rusia, se sobrepuso a la opresión stalinista dedicándose con pasión a su arte y pronto se consagró como la más grande bailarina de su generación. Pero Maya a parecía ser justo el tipo de individuo para quien el acoso de la brutalidad caprichosa de la ortodoxia embrutecedora de los gobiernos soviéticos estaba especialmente preparada, y bajo lo cual vivió durante gran parte de su carrera de casi 50 años.
A pesar de ser la primera bailarina del mundialmente famoso Bolshoi , en principales papeles como ” Lago de los Cisnes ” y otros ballets clásicos, nunca dejo de ser vista con recelo en la Unión Soviética, que había tratado a sus padres con dureza.  Sin embargo, la Maya Plisetskaya jamás dio la espalda a su patria. A pesar del maltrató y humillación que a menudo sufrió, Plisetskaya se convertió en obra maestra del sistema soviético, que la utilizó y exhibía a los visitantes extranjeros para mostrarles los esplendores culturales del comunismo.

Ejemplo a imitar
De carácter fuerte, iconoclasta, y dedicada a su arte por encima de todo, desconcertó a admiradores del mundo entero que no podían entender su lealtad a la patria y arte, por su negativa a unirse a muchos de sus compañeros que desertaron, estrellas como Rudolf Nureyev y Mikhail Baryshnikov, más no ella. Aquella reiterada negativa puede haber sido una señal más de su espíritu de independencia, y su deseo de allanar su propio camino. Para la Plisetskaya, el hogar artístico era el Bolshoi en la que se formó y se elevó a la gloria. Después que el líder soviético Nikita S. Jruschov levantó la prohibición de viajar en 1959, Maya Plisetskaya tuvo la oportunidad de viajar al extranjero, incluyendo apariciones triunfantes en los Estados Unidos. Se cuenta una anecdota cuando ella regresó a Moscu luego de aquellos significativos  triunfos, aliviado el lider sovietico Khrushchev le expresó : ” No me has decepcionado ”.
En su larga trayectoria fue laureada con varios premios prestigiosos, entre ellos el de Artista Popular de la URSS, el Premio de Lenin y el Orden ‘Por los méritos ante la Patria’, grados III, II y I.

Toda una vida dedicada al baile, se graduó en la Escuela Coreográfica de Moscú en 1943. Interpretó tanto ballets clásicos, como modernos, pero según la propia artista, el ballet ‘El lago de los cisnes’ jugó un papel clave en su vida, el que lo interpretó más de 800 veces durante el período entre 1947 y 1977 , y dijo: “Siempre creí y sigo creyendo que ‘El lago de los cisnes’ es una prueba para cualquier bailarina. En este ballet no se puede ocultar nada. Todo está en la palma de la mano: dos personajes, el cisne negro y el blanco, toda la paleta de colores y pruebas técnicas, del arte de la transformación, el drama del final”, escribió la bailarina en su autobiografía ‘Yo, Maya Plisétskaya…’.

Su ígnea presencia teatral, magnética y virtuosismo físico hechizo y dejo sin palabras al público del mundo entero, y los aficionados del ballet admiraron la profundidad emocional y matiz inefable que Plisetskaya aportó a papeles como Kitri en ” Don Quijote “, Zarema en ” La Fuente de Bahchisaraja, ” ” La muerte del cisne ”, o bien, a lo que ella dijo fue su papel favorito, Carmen, en el ” Juego de Carmen , ” de una partitura musical compuesta por su marido.
En una parte de sus memorias de 2001, ” Yo, Maya Plisetskaya ” el crítico de danza Sarah Kaufman del Washington Post señaló que la artista al bailar parecía un ” tipo de elemento en plena ebullición listo a explotar ”  dentro de una camisa de fuerza, pero a la que su genio parecía indisolublemente ligado.

Con una técnica de baile impecable y una gracia que cautivaba al espectador, Maya Plisétskaya era actriz y bailarina a la vez. Ella, sin duda, fue el modelo a seguir para todas las bailarinas del mundo. La vieron bailar Mao Ze Tung, Nikita Kruschov y John F. Kennedy. Fascinados por su Odetta-Odilia del ‘Lago de los cisnes’, no sabían que tras los bastidores había años de duro trabajo que convirtieron a Maya en la brillante estrella del ballet de todos los tiempos.

Su arte se adelantó a su tiempo: todos sus bailes parecen modernos incluso hoy en día, según reconocen los críticos.
El famoso bailarín, jefe del Ballet Clásico Ruso, Viacheslav Gordéyev, recuerda sus impresiones cuando joven acudía a ver los espectáculos de Plisétskaya: “Cada vez era como un descubrimiento, había algo nuevo en su interpretación. Cada espectáculo era una impresión que se quedaba para toda la vida. Es digna de admiración su vida  en el ballet”, subraya.
Otro destacado bailarín ruso, Andris Liepa subrayó que Plisétskaya fué la única bailarina a la que dedicaron sus obras los más destacados coreógrafos del siglo XX: Jakobson, Roland Petit, Béjart y Grigoróvich.
Ella se retiró del Bolshoi a los 65, pero siguió dando actuaciones ocasionales bien entrando a los 70 años.
La mujer, que tantos papeles diferentes interpretó en el escenario, era muy estable en la vida real. Llevaba más de medio siglo casada con el célebre compositor ruso Rodión Schedrín con quién se mudó en 1991 a Munich, Alemania tras el colapso de la Unión Soviética, y fue en esta ciudad donde finalmente falleció de un ataque cardíaco a los 89 años, según comunicó el director general del Teatro Bolshói, Vladímir Urin. Los médicos lucharon por su vida pero no pudieron salvarla. Su muerte es una gran pérdida para todo el mundo del ballet.

Los médicos lucharon por su vida pero no pudieron salvarla”, relató Urin a la agencia Tass.
Su muerte fue una gran pérdida no sólo para la cultura rusa, sino también para todo el mundo del ballet.

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